¿Afecta este calor a la inflación?

by Xavier Brun Lozano on August 14, 2012

¡Qué calor! Frase repetida últimamente entre familiares y amigos. Pero si pasamos revista a lo que ha sido el 2012 observamos otra frase muy escuchada ha sido “qué poco ha llovido”. Pues bien, si juntamos las dos nos saldría una parecida a “¡qué calor! Y encima no llueve”.

Pues bien, esta frase es la más temida por los agricultores porque les implica regar más a menudo (mayores costes) y una cosecha mucho peor (menores ingresos). Si tomamos como ejemplo el cereal de mayor producción mundial, el maíz, vemos que la cosecha empieza a crecer en abril-mayo y se recoge en septiembre-octubre. Por tanto, en junio-julio ya se sabrá si la cosecha será o no buena.

Si ahora ampliamos nuestra visión y en lugar de ver España vemos Europa, nos percataremos que la frase es parecida, si ampliamos más la visión y observamos el mundo, veremos que la frase es repetida en Europa del Este, América Latina y Estados Unidos, en este último en concreto están padeciendo la peor sequía en 56 años.

Si retomamos el ejemplo del maíz, vemos que Estados Unidos son los principales productores de maíz del mundo. Así que ya tenemos un ejemplo de reducción de oferta. Por parte de la demanda tenemos a dos principales funciones, como alimento y como energía (etanol). Así que tenemos dos demandantes del mismo producto donde las funciones de demanda están incorrelacionadas (no consumimos más maíz porque el precio de la energía suba).

Esta situación ha provocado que el maíz cotice a máximos históricos (como puede verse en el gráfico) porque se han unido dos situaciones, la primera la gran sequía y falta de precipitaciones en los países productores de maíz y la segunda porque el precio del petróleo ha incrementado, lo que hace que los productores de etanol puedan vender más caro su producto y poder comprar a su vez más caro el maíz.

Como consecuencia muy grave, el precio de las materias primas agrícolas aumenta provocando que los países que utilizan el maíz como fuente principal de alimento (México por ejemplo) vean incrementar la hambruna entre las clases más desfavorecidas. Otro efecto es el incremento de casi todos los alimentos, que en mayor o menor medida padecen situaciones parecidas a las del maíz, y por tanto un incremento de la inflación, que es lo último que falta a un mundo occidental afectado por la falta de crecimiento.

Entonces, se podría decir que una de las fuentes de inflación es la meteorología. Así que la próxima vez que escuchen “¡Qué calor! Y encima no llueve” vigilen de reojo a la inflación.

Gráfico 1. Evolución del precio del maíz.

Gráfico 2. Evolución del precio del maíz (naranja) y el precio del petróleo (blanco).

 

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